Siempre que voy a visitar a mis hijos, procuro probar algún dulce nuevo y luego intento reproducirlo en casa con resultados más o menos fieles al original. Unas veces la prueba es inmediata y otras pasan meses antes de intentarlo.
En esta ocasión he tardado dos semanas en ponerme con estas galletas-tortitas tan típicas de Gales, las welsh cakes, que se encuentran en todas partes, coffee shop, supermercados y en el mercado, donde las venden recién hechas.
Ingredientes
- 230 g de harina
- 110 g de mantequilla blanda
- 1 huevo
- 80 g de azúcar
- 80 g de pasas
- 1 pellizco de nuez moscada recién rallada
- Una pizca de sal
- 2 cucharadas de agua fría
- Un poco de azúcar para espolvorear
Se pone la harina en una ensaladera, se espolvorea con la sal, el azúcar y la nuez moscada y se añade la mantequilla blanda en trocitos. Se mezcla hasta que quede como serrín, se añade el huevo y el agua en dos veces, amasando un poco hasta que se forme una bola, incorporar las pasas rápidamente y dejar reposar en la nevera.

Este cortador es un poco más pequeño, preferí hacerlos así para que salieran más unidades y probarlos con diferentes mermeladas.
Cuando las welsh cakes están listas, se van sacando de la plancha, se ponen en un plato y se espolvorean en caliente con un poco de azúcar normal.
Se pueden tomar recién hechas o frías, solas o con mermelada, de todas las maneras están deliciosas. No puedo decir cuánto tiempo se conservan porque no quedó ni una.
Las que probamos en Cardiff, llevaban pasas y grosellas, yo les he puesto dos tipos de pasas, sultanas y moscatel.
Me gusta que se puedan hacer al fuego